El cuarto domingo de Cuaresma, conocido como Domingo Laetere, supone una pausa de alegría dentro del tiempo penitencial, en que nos encontramos. Su nombre proviene del latín laetare («regocíjate») que abre el Introito de la misa: Laetare Jerusalem (...). En este día la Iglesia permite el uso de ornamentos de tono rosado y flores, símbolos que anuncian la cercanía de la Pascua.
Imagen: Domingo Laetare en Gran Canaria.
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